lunes

Tumba de Palabras...


¿A quien he de escribir? ¿A quién le debo este tiempo de página en cuaderno anillado?... ¿A mi?... ¿Al futuro?... No.
¿Qué es el escribir? Es la acción de imponer tus sentires, tus pesares y tus culpas sobre una virgen lonja de árbol bombardeada por la modernidad imperante en los dibujos humanos…
¿Qué somos al escribir? ¿Qué  somos y en que nos convertimos al ser honestos en la impresión de nuestras vivencias en las páginas de los cuadernos del infinito? ¿Qué tratamos de moldear con nuestros lápices como guitarras, trovando sobre las historias que acontecen a cada segundo que dura este soneto de comparsa lenta pero vigorosa…?
Somos  y seremos nosotros capaces de seguir esta leyenda o estamos confinados al presente continuo, a la estática lógica del bien colectivo… Al mal llamado “Presente de hoy”…
Seguimos caminando por las veredas del tiempo, seguimos infestando las calles con melancolía vacía, con nuestras prisas sin sentido o dirección… Con la hipocresía descarada de “algunos”…
Le tememos al agua que cae, nos aterramos con nuestras propias lágrimas que desbordan por nuestros rostros estupefactos, nos quedamos atónitos  con la velocidad del tiempo, haciéndonos pasar por tontos que no lo sabían desde el nacimiento, por ignorantes homosapiens…
" Solo a ojos cerrados se puede ver el sueño de los párpados..."
El ser humano nació ignorante, ignoto en las artes, inocente en punto crítico… Somos un ganado de simios desarrollados al nacer… Listos para ser mancos por el consumo, cojos por la modernidad y ciegos por el amor…
Querámoslo o no, seamos de pensar lógico y de supuestos cálculos precisos, vivimos del pasado del sentimiento… Vivimos y respiramos por sentires pasados… Una canción, unas cuantas palabras, un par de copas de vino y un pasado mejor… Tratamos de mentirnos a nosotros mismos, nos tratamos de engañar y de apuñalar nuestros ojos al hilvanar nuestras memorias de placer o culpa por un pasado que creímos añejo y enmohecido pero que no podemos dejar atrás ni por un segundo que dura la trova antes mencionada… Aquellas tonadas con olor a verano  o con ritmos de danzas primaverales o de tiernos inviernos…
Me dejo llevar por las memorias, me hago sentir nostálgico debajo de la telaraña de pasadas e idas que han  vagado en mi corta pero alocada vida…
Soy lacayo de mis historias, soy un mendigo pidiendo un recuerdo feliz, siendo el más rico de los sentados en las calles del mundo a mí alrededor…
¿Qué más puedo rasgar en estas páginas? ¿Qué debo escribir para terminar esta historia de existencia  que nunca expira?...  La respuesta es simple: Nada… Esta historia se acaba con madera sobre mi cuerpo frío, tierra fértil y el recuerdo que legaré a mis contertulios, los cuales llevare en mi cabeza al infinito y mis historias de amor, de aventuras con finales de leyenda y mi amor absoluto a mis compañeros marcianos alrededor de este necrosado ser… Que hicieron quizás posible que esta tumba enraizada en el suelo no sea solo una caja con clavos incendiarios, sino que un paraje solitario, pero más cómodo y amigable… 

No hay comentarios: